
Por: Luis Beltrán Guerra G. - 26/04/2026
En abril de 1810, concretamente, el día 19, los venezolanos deciden poner término a la colonización estatuida por España, el 3 de agosto de l498, por el hecho de haber descubierto y consecuencialmente conquistado las hermosas tierras mojadas por el mar Caribe, providencia formalmente documentada en el Acta de Independencia de un 5 de julio de l811, esto es, después de haber transcurrido un poco más de un año. Para la ocasión, acotemos, Francisco de Miranda y Simon Bolivar no se habían distanciado. Esto es, eran “panas” utilizando palabras del “up today” venezolano y particularmente caraqueño. A Don Francisco ya no se le reconocía como un líder militar, ni revolucionario, evidencia de que hasta los honores pueden perderse. Era el de la histórica expresión “bochinche, bochinche, bochinche, esta gente no sabe sino hacer bochinche” y camino a la Carraca.
El descubrimiento de Venezuela, tarea lógicamente compleja, se inicia el 3 de agosto de l948, con el tercer viaje de Cristobal Colon, evento que traería consigo la conquista del territorio encontrado, un largo proceso. En vigencia la pauta conforme a la cual las “tierras descubiertas se apropiaban”, fundamento de la denominada “doctrina del descubrimiento” propiciadora, en principio, de la enseñanza de la cristiandad” en beneficio de los moradores en los espacios conquistados. El Vaticano ha esgrimido que se abusó en lo relativo a la manera de educar en lo concerniente a la religión, acudiéndose, inclusive, a la esclavitud, práctica ajena a la fe católica. Debemos significar, no obstante, que the media revela que Jorge Bergolio, Papa Francisco, en sus viajes eucarísticos solía expresar "Pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos originarios a raíz de la conquista de América". Una objetiva apreciación con respecto al tema ha de ponderar más bien, en criterio de muchos, los enormes beneficios de la iglesia a lo largo de la humanidad. Errar es de humanos, ha de recordarse.
Un racional parecer es, pues, de que Venezuela ha experimentado “la conquista y la colonia de ella derivada”, pero, asimismo, la independencia de la España conquistadora, conocida, también, como la “Madre Patria”, para aquellos que no niegan que fue altamente beneficiosa. El independentismo, deberíamos acotar, ha confrontado serios obstáculos: 1. Hemos intentado, por lo menos, cinco veces en conformarnos como república: Primera, 1810-1812, Segunda, 1813-1814, Tercera, 1819- creación de la Gran Colombia, Cuarta, 1830-Separación de la última y Quinta, con la promulgación de la Carta Magna de 1999, por cierto, la única aprobada por el voto popular, no obstante, con no muy buena suerte y 2. A un número considerable de Jefes de Estado, se les ha escogido mediante vías no democráticas. Consecuencialmente, no ha de sorprendernos el bajo número de aquellos electos mediante el sufragio popular.
No obstante, ha de tomarse en cuenta que para el destacado historiador Tomas Straka, los venezolanos hemos sufragado continuamente desde 1830. No obstante, deja a salvo que no todas las elecciones han sido consideradas justas y adicionalmente con décadas de autoritarismo y de fraude electoral. El decano de los historiadores, Elías Pino Iturrieta, sostiene por su parte, que la democracia en Venezuela se mantiene durante el trienio 1945-1948, la cual se desplazó dictatorialmente durante una decena de años, con una periodo dictatorial, restaurándosele en 1958, afortunadamente, por la democracia de Punto Fijo. El más largo de su historia.
En lo concerniente a esta democracia es interesante traer a colación el criterio del académico Allan Brewer Carias, para quien no puede haber duda en afirmar que una de las mejores constituciones contemporáneas vigentes de América Latina es la de Venezuela, promulgada el 23 de enero de 1961, fruto de un consenso entre las diversas fuerzas y actores políticos de comienzos de la década de los sesenta. Ha de calificársele, por tanto, como un auténtico Pacto Político de una generación con más de 20 años de acción política y que aprovechó el espíritu de unidad y de concordia derivado del derrocamiento de la dictadura reinante. Surgió así un texto pluralista que representara las aspiraciones de todos los venezolanos (Editorial Juridica Venezolana, Caracas, 1984).
A la democracia de Punto fijo se le reconocen méritos, como a los de las más eficientes. Es, por tanto, complicado responder a la pregunta ¿Por qué se le depuso? La respuesta sería menos complicada si el golpe de Estado liderado por Hugo Chavez hubiese sido exitoso, ya que pudiera insertársele en la numerología de los que se han producido, no únicamente, en Caracas, sino en las Americas. Mas de uno hubiese acudido al modismo hispanoamericano "qué es una raya más para un tigre", asistido por la resignación de que un inconveniente extra no cambia lo grave de la situación en un país con un historial de dificultades. Pero lo insólito es que esa reacción no podía generarse ante el masivo triunfo electoral del Comandante, para hacérsele Presidente de un gobierno que el mismo calificó de revolucionario y autor de una nueva Carta Magna aprobada a través de un referéndum popular. Un movimiento, en rigor, atípico, fuente de un gobierno que terminó durando un poco más de 4 décadas, lo que sin dudas complica más la racionalidad del capítulo.
Es un deber impostergable, en aras de la sinceridad, acotar que una serie de circunstancias condujeron a un regimen extraño, con respecto al cual es cuesta arriba identificar sus beneficios. La situación tornase aguda a raíz de divergencias de los Estadios Unidos y a Venezuela hoy se le gobierna, como referido en ensayos anteriores, a través de un “protectorado, tutela o corresponsabilidad gubernativa” a cargo de la presidencia del Norte. La historia, tengamos en cuenta, por consiguiente, que nos ha subsumido en una diversidad de tipologías, en procura de que nos agarremos del bienestar político, económico y social, a saber: 1. Descubrimiento, 2. Colonia, 3. Independencia, 4. Dictadura, 5. Democracia, 6. Tutela, 7. Protectorado y 8. Corresponsabilidad gobernativa. Y ello ante un escenario de índole electoral para escoger al Primer Magistrado y a los integrantes de los poderes legislativo y judicial, empezando por el Tribunal Supremo de Justicia, alternativas, cuyas posibilidades, tanto en diseño, como en puesta en práctica, pasarían por “la anuencia del Norte”.
No sería de extrañar que en las elecciones se postulen, por la oposición Maria Corina Machado y por el Gobierno Delcy Rodríguez, encargada actualmente de la Presidencia.
El escenario electoral, propio para tomar en cuenta, entre otras, acotaciones como las siguientes 1. Un país sin autocrítica y sin ética está condenado a una gestión política ambigua, a una oposición tibia y sin garra y a un pueblo sin esperanza y 2. La dignidad ha de anteponerse a la permanencia y la honorabilidad de un gobierno pasa por la investigación a fondo, la explicación transparente y pública de toda la verdad y medidas de justicia a costa de lo que sea. Condicionantes para el soberano al expresar su voto.
Finalmente, los venezolanos deberíamos desproveernos de Sísifo, el primer rey de Corinto, gobernante ambicioso y cruel, que no dudaba en utilizar la violencia para mantenerse en el poder, no sentía rubor al engañar a las personas infringiendo las normas que se imponían a los mortales, por lo que le compensaron con el histórico castigo de la gran piedra.
Pero que tampoco terminemos como Miranda, repitiendo tres veces la palabra “bochinche”.
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