
Por: Beatrice E. Rangel - 03/02/2026
Hace exactamente 34 años un oscuro teniente coronel inició del proceso de destrucción de lo que hasta ese momento se había considerado la economía más prospera y la democracia más estable de America Latina. La eficiencia con que se llevo a cabo al proyecto destructor ha llamado la atención del mundo entero.
Pero el suceso quizás era la consecuencia inevitable de la cultura rentista de las elites venezolanas. El país como todas las naciones nacidas de lo que hoy es España comparten la condición histórica de que las riquezas del subsuelo no pertenecen a quien posea el terreno sino al estado. Porque las instituciones establecidas por la entonces corona de Castilla y Aragon eran feudales. Y dentro de un régimen feudal la tierra es el elemento que determina el poder relativo de los dirigentes. Como quiera que el ejercicio colonizador tenia como principio aumentar la riqueza de España de manera que esta pudiera actuar con libertad en un escenario europeo donde el proceso de formación de los estados nación significo muchas guerras de conquista y ocupación. Se aseguraba via este principio la preeminencia política de España y sus representantes. El dominio español de América Latina duró aproximadamente tres siglos, abarcando desde las conquistas iniciales a finales del siglo XV y principios del XVI hasta los movimientos independentistas que concluyeron en gran medida entre 1810 y 1824. Gracias a ello se creó en la región una cultura rentista cuyos lideres extraían las riquezas del subsuelo para enviar a la corona y enriquecerse personalmente. Surgió así una elite panregional que derivaba su sustento de la extracción de la renta del estado.
La independencia no cambio el modelo toda vez que el modelo rentista financio los procesos de separación de la metrópoli. Continuo la región dentro de un esquema que claramente frenaba el desarrollo del potencial económico de cada nación. o.
En el caso de Venezuela la explosión en 1914 de pozo Zumaque I puso trajo la mayor riqueza del subsuelo del mundo. El petróleo era el factor dinámico del desarrollo y comienzo a transformar el soñoliento país agrícola que dependía de las exportaciones del café, el cacao y el ganado. El estado era pobre y se mantenía gracias a los impuestos, los aranceles y la participación en la explotación de oro y diamantes. Pero a partir de ese momento el estado venezolano se hizo rico y fuerte convirtiéndose en el eje de la modernización y el crecimiento. De manera que del control del estado dependía el bienestar de cualquier líder venezolano.
Surgió una clase empresarial que financiada por el petróleo y protegida por una pared arancelaria no necesitaba innovar y mucho menos competir.
El país entero se convirtió en un subproducto del petróleo. Y mientras la población se mantuvo por debajo de diez millones de almas el petróleo alcanzó para financiar el proceso de urbanización y desarrollo de los servicios publicos incluyendo universidades. Pero al alcanzar 20 millones de almas se hizo evidente que si no ocurría un cambio de modelo la pujante clase media iba camino del empobrecimiento.
Surgió el descontento y con el vino la elección de Carlos Andres Perez a quien se veía como la persona que iba a llevar los precios del petróleo a la estratosfera de modo de resolver el estancamiento. Perez sin embargo había pasado los años fuera del poder estudiando los secretos del desarrollo y estaba convencido de que si no se cambiaba el modelo Venezuela jamás sería una nación desarrollada. Pero el cambio de modelo tenía el pequeño inconveniente que obligaría a los empresarios a crear riqueza; a los partidos políticos a desocupar la administración pública para limpiarla del clientelismo y hacerla eficiente y a los militares a concentrarse en el combate al crimen organizado. La respuesta negativa no se hizo esperar. Se produjo una alianza entre empresarios, militares y políticos para deshacerse del gobierno que en lugar de comprometer la riqueza de las generaciones futuras les exigía un cambio radical en su conducta para alcanzar el desarrollo. Y de las entrañas del partido de gobierno salió la conspiración que abrió los caminos a Hugo Chavez para hacerse con el poder. Posteriormente cuando la situación lejos de mejorar empeoró esas mismas elites intentaron salir de Chavez en el 2002 pero la ausencia de estadismo llevó el levantamiento a concluir con el regreso de Chavez y la entrega de Venezuela a la estrategia de Fidel Castro quien al igual que Chavez destruyó a Cuba aun cuando la hazana le tomara más tiempo.
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