¿Podría convertirse Irán en una nueva Libia?

Beatrice E. Rangel

Por: Beatrice E. Rangel - 11/03/2026


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En la medida que se prolonga el conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán las probabilidades de encontrar una salida no violenta se alejan más. Por el contrario, comienzan a aflorar fuerzas disolutivas en el escenario político Irani. Y aun cuando régimen fundado por Ruhola Khomeini no parecer dar signos de rendirse su capacidad de control comienza a evaporarse. . Porque si bien los signos externos no revelan debilidad su capacidad de controlar las regiones del interior del país se ven cada día más limitadas, Esto desde luego se oculta tras una fortaleza que le lleva a continuar gobernando pese a haber perdido las fábricas de armas, drones y misiles y el liderazgo alto y medio en los ataques de Estados Unidos e Israel. Así mismo el régimen ha elegido un nuevo líder cuya trayectoria no es precisamente la del entendimiento y la negociación. Por el contrario, el nuevo Líder Supremo Mojtaba Khamenei es considerado uno de los elementos mas duros y extremistas del liderazgo superviviente. Y esta selección se hizo luego que el presidente de los Estados Unidos Donald Trump advirtiera que Khamenei era inaceptable para Estados Unidos. Y para continuar proyectando esa fortaleza posteriormente a la elección del Líder Supremo efectivos de la Guardia Revolucionaria han procedido a minar las aguas del estrecho de Ormuz con lo cual suspenden toda navegación. Porque ningún navío puede elevar velas en este siglo XXI sin contar con la cobertura de un seguro para su casco, su personal y la mercancía que carga. Solo la noticia sobre las minas ha llevado a las empresas aseguradoras a informar a sus clientes que no les extenderá seguros para esa ruta. Por tanto se acerca el momento de la parálisis energética para buena parte del mundo. Muy particularmente para Asia cuyas economías se nutren del petróleo del Golfo Persico/Arábico. Huelga que dediquemos espacio a describir el escenario recesivo que aguarda a la economía mundial.

Y mientras Occidente se dedica a intentar cubrir sus exigencias energéticas, China se apertrecha de petróleo ruso cuya escalada de precio sirve para alimentar la guerra de ocupación en Ucrania. También provee Rusia a Irán de armas y de servicios de inteligencia. Ambos son utilizados por el régimen interino de Irán para escalar el conflicto. Y por ello el mundo entero se pregunta como es posible la regeneración de un régimen que carece del apoyo de su pueblo, que está quebrado financieramente y que acaba de perder su cúpula dirigente en un solo día. La clave está en algo que dijera Reza Palhavi el ultimo Shah de Irán. “El mundo ve a los ayatolas como si fuesen personas normales. No lo son. Los ven a su imagen. No deberían”.

Se refería el Shah al carácter extremista y totalitario de la teocracia chiita que sustentan los clérigos de Irán. Para él esa cualidad llevaría al país al caos. Y no se equivocó. Hoy Irán es un país que ha visto desaparecer la pujante clase media formada a la sombra del petróleo. Entre el 30% y el 5)5 de la población vive bajó la línea de la pobreza. Y la sharía chiita ha secuestrado cualquier atisbo de libertad.

Ese régimen violento y represivo, sin embargo, pudiera llevar en sus entrañas las fuerzas de su disolución. A lo largo de casi cuatro décadas los ayatolás han oprimido aun con mayor fuerza a los pueblos no persas que viven en Irán. Particular rigor ha sido aplicado a los Baluchis y los Kurdos cuyas naciones ocupan amplias franjas del territorio de Irán.

El actual conflicto ha debilitado las cadenas de represión en muchos lugares del país. La escasez de alimentos y combustible particularmente en el interior del país ha agitado el descontento regional. Surgen así tensiones regionales y étnicas. En Irán conviven varias regiones étnicas como el Kurdistán, Beluchistán, Juzestán y las naciones Azeríes. Si el estado central se debilitara drásticamente, estas regiones podrían convertirse en centros de poder o zonas de conflicto. Y el Irán que conocemos podría desaparecer. Se instalaría entonces una inestabilidad crónica en el Medio Oriente por varias décadas.


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