Adam Smith 250 años después de escribir La Riqueza de Las Naciones

Beatrice E. Rangel

Por: Beatrice E. Rangel - 18/03/2026


Compartir:     Share in whatsapp

Se acaban de cumplir 250 años de la aparición del libro La Riqueza de las Naciones escrito por Adam Smith. Y ante el caos reinante en la economía global muchos se preguntan si las tesis de Smith se aplicarían a esto tiempos de turbulencia obligada.

La respuesta es un si rotundo. Porque el desarrollo ocurre dentro de una economía global que es capitalista aun cuando existan bosones mercantilistas y capta rentas en muchos parajes. Porque lo que Smith plantea en su obra magna es el funcionamiento de la mente humana. Smith parte del criterio que todos los seres humanos aspiran a vivir mejor y para lograr dicho fin empegnan todos los recursos de que disponen entre los cuales se cuenta su capacidad para crear objetos a los cuales los seres humanos le dan valor y en la medida que otros seres humanos adquieren su creación le otorgan medios para continuar creando y proveer a su familia. Cuando todos los seres que conforman una comunidad son libres para protagonizar el ejercicio de creación de riqueza, la colectividad entera ve crecer su acervo material y eso es lo que se llama desarrollo.

Pues resulta que en pleno siglo XXI cuando muchos indicaban que la tecnología liberaría a los hombres de las cadenas de la servidumbre y serian libres ocurre lo contrario. Cada día somos menos libres... Desde el punto de vista de la producción de bienes y servicios tecnológicos un punado de empresas surte los mercados. Ese punado de empresas decide donde paga impuestos, cuanto cobra por sus productos y servicios y establece niveles de presión social para adquirir esos bienes que obligan a muchos consumidores a endeudarse para adquirirlos. Desde el punto de vista del consumo se favorece el consumo sobre el ahorro y se hace de la deuda una virtud. Comenzamos así a darle la vuelta hacia atrás a las manecillas del reloj para regresar al mercantilismo que marco la Edad Media.

Y esto fue uno de los campos de batalla de Smith quien consideraba que una sociedad saludable exige que la mayoría de los ciudadanos pueda vivir con dignidad. Y sus observaciones sobre el funcionamiento del capitalismo incluyen advertencias sobre la necesidad de evitar el decaimiento de los salarios de las actividades manuales que llevan al estancamiento del consumo; la concentración de la riqueza y la influencia política de las élites. Una de sus más célebres advertencias indico “la gente del mismo oficio rara vez se reúne... Pero cuando lo hace la conversación termina en una conspiración contra el público”

Smith también criticó con vehemencia el mercantilismo y argumentó que los países se benefician del libre comercio en lugar de acaparar oro o proteger las industrias nacionales.

Asimismo advirtió sobre los errores del mercado que para él se resumían en la extinción de la competencia que lleva al incremento artificial de los precios, reducciones en la calidad de los bienes y servicios y extinción de la innovación. También alerto sobre el papel en la conducción económica que debería asumir el estado como proveedor de bienes y servicios públicos los cuales no eran provistos por la iniciativa privada Se refería a la infraestructura, la salud y la educación cuya provisión según Smith debería seguir estrictos patrones de calidad y relevancia.

En síntesis, Adam Smith intuyó que el avance del sistema capitalista dependía de la constante atención a la formación de monopolios que deberían ser extraídos del sistema como la mala yerba a riesgo de que se devore sus fuentes de sustentación que son la libertad y la, competencia y la innovación. Lamentablemente sus sabios consejos no parecen estar en la mente de los gobernantes del siglo XXI quienes festejan los monopolios de Silicon Valley; restringen el comercio y coluden con las elites.


«Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor».