Quiñones Haces, periodismo libre, hombre libre.

Quiñones Haces, periodismo libre, hombre libre.

Una de las primeras metas de totalitarismo dinástico cubano fue establecer un control estricto sobre la prensa a través de la confiscación de los medios y  la intimidación a los periodistas. Fue una penosa realidad que trabajadores de los medios, periodista y demás, se convirtieron en  cómplices del nuevo régimen en la  instrumentación de una estrategia de intimidación. Las dictaduras, ideológicas y no,  están conscientes que los periodistas comprometidos con sus deberes y derechos son una amenaza innegable a su sobrevivencia. La prensa escrita fue acosada, vilipendiada  y sometida. La prensa independiente también se mudó a presidio. Y  aunque siguieron cruentas décadas  de represión, cárcel y paredones, la prensa libre no fue sepultada, al extremo que el pasado  9 de agosto otro hombre libre, el periodista independiente y abogado, Roberto Jesús Quiñones Haces, fue condenado a prisión por informar y difundir la verdad, lo que ha motivado numerosas reacciones internacionales.

Autor

Quiñones Haces, periodismo libre, hombre libre.

Pedro Corzo

Una de las primeras metas de totalitarismo dinástico cubano fue establecer un control estricto sobre la prensa a través de la confiscación de los medios y  la intimidación a los periodistas, una situación que se complicó en extremo cuando un número importante de comunicadores, entre ellos algunos muy conocidos, se prestaron voluntariamente al aquelarre castrista que extinguió la República.

Cierto que un tiempo después hubo arrepentidos, pero ya habían matado, con tintas y  palabras, los derechos y libertades de muchos, como dice el novelista José Antonio Albertini, mientras los otros jenízaros de la dictadura sesgaban vidas sin piedad.

Fue una penosa realidad que trabajadores de los medios, periodista y demás, se convirtieron en  cómplices del nuevo régimen en la  instrumentación de una estrategia de intimidación paralela a la difusión de la certeza de que el país estaba siendo conducido por ciudadanos probos con un profundo sentido de justicia, un coctel que apoyado en el prestigio de los comunicadores,  la represión más cruenta y la desinformación sistemática, favoreció una pandemia de indefensión ciudadana que ha hecho posible la vigencia de un sistema fracasado por sesenta años.

Las dictaduras, ideológicas y no,  están conscientes que los periodistas comprometidos con sus deberes y derechos son una amenaza innegable a su sobrevivencia, y los Castro, en su estrategia totalitaria, supieron maniobrar con gran pericia en la estructuración de un régimen que ha controlado a la nación cubana por más de 22140 días.

La represión sistémica a la información y a los informadores determinó la transformación de los colegios profesionales de periodismo en centros de adoctrinamiento, mientras el régimen creaba organismos gubernamentales  como el Instituto Cubano de Radio y Televisión, ICRT, que programaba las trasmisiones como parte de la campaña política militar que procuraba el control absoluto del país y fundaba, con la fusión de varias entidades independiente, la Unión de Periodistas de Cuba, cuyo objetivo era reunir para beneficio del régimen, a todos los trabajadores en el pensamiento “patriótico”, léase, castrismo.

La prensa escrita no se quedó fuera, fue acosada, vilipendiada  y sometida como ejemplifica el fallido entierro del Diario de la Marina presidido por Raúl Castro en la escalinata de la Universidad de La Habana, que pretendía representar el fin de la prensa independiente cubana, un fracaso más de la dictadura castrista como demuestra el joven periodista libre, Luis Felipe Rojas Rosabal al describir brillantemente el doble compromiso de los informadores cubanos,  “ese doble papel que afrontan los periodistas independientes en Cuba: reportar y enfrentar el régimen, lo que no te aparta jamás de ser un activista de derechos humanos, es algo que no se entiende bien en el mundo libre, pero no hay un solo periodista independiente dentro de un régimen dictatorial que al intentar ejercer como ciudadano, no termine siendo un activista de su propia causa”.

La represión de inmediato gestó su propia contradicción porque a la vez que los medios y los periodistas eran sometidos surgían, aunque de forma artesanal,  comunicadores y publicaciones clandestinas  como el periódico “Trinchera” que publicaba Alberto Muller y Juan Manuel Salvat en la Universidad de La Habana y “Adelante”  que imprimían en un rustico mimeógrafo Ivan Portela, Héctor Caraballo y quien escribe esta columna.

La prensa independiente también se mudó a presidio. En las cárceles se escuchaba y leía Prensa Presa, gracias a precarios radios escondidos, fabricados en su mayoría en la prisión, se oían las noticias que eran transcritas por hombres como Ángel de Fana y Ernesto Días Rodríguez, y leídas en galeras y circulares.  

Y  aunque siguieron cruentas décadas  de represión, cárcel y paredones, la prensa libre no fue sepultada, al extremo que el pasado  9 de agosto otro hombre libre, el periodista independiente y abogado, Roberto Jesús Quiñones Hacesfue condenado a prisión por informar y difundir la verdad, lo que ha motivado numerosas reacciones internacionales.

El férreo control que ejerce la dictadura cubana sobre el periodismo ha determinado que la prestigiosa entidad Reporteros sin Fronteras, clasifique a Cuba como “el país más hostil a la libertad de prensa en América Latina” y uno de los más represivos del mundo en las comunicaciones.

Publicado en  elnuevoherald  el jueves 15  de agosto 2019

“Las opiniones aqui publicadas son responsabilidad absoluta de su autor”

Pedro Corzo, Santa Clara, 1943. Trabaja en Radio Martí desde 1998. Conferencista y escritor. Residió en Venezuela durante doce años y colaboró allí en varios medios de información. Es presentador del programa Opiniones de WLRN, Canal 17 y columnista de El Nuevo Herald. Ha producido varios documentales históricos entre ellos Zapata, Boitel y Los Sin Derechos.Entre sus libros se cuentan Cuba, Cronología, Perfiles del Poder, La Porfía de la Razón, Guevara Anatomía de un Mito, Cuba, Desplazados y Pueblos Cautivos y El Espionaje Cubano en Estados Unidos. En mayo del 2017 recibió la Medalla de la Libertad que otorga el gobernador del estado de la Florida.

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