PASÓ EN CHILE. ¿PODRÍA PASAR EN USA?

PASÓ EN CHILE. ¿PODRÍA PASAR EN USA?

Se inició como una simple protesta estudiantil por el alza de pasajes en el Metro, pero poco después se había transformado en caos en las calles, imposibilidad de continuar la vida cotidiana, y quema de muchos supermercados, saqueos de tiendas e iglesias y estatuas derribadas. El gobierno perdió totalmente el control del orden público. Ahora el país se cuestiona muchas cosas, y junto a la paz social se aleja el horizonte de transformarse en el primer país desarrollado de la región. En Estados Unidos se notan elementos que no eran habituales en su territorio, pero comunes a una gran cantidad de otras naciones. ¿Podría aparecer una violencia simultánea en distintas partes del país y que tuviera otras razones y que se prolongara por varios días? Estados Unidos no debiera olvidar como la violencia puede también estallar no donde hay más opresión, sino cuando menor el yugo más lo sienten aquellos más jóvenes.

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PASÓ EN CHILE. ¿PODRÍA PASAR EN USA?

Ricardo Israel Zipper

Se inició como una simple protesta estudiantil por el alza de pasajes en el Metro, pero poco después se había transformado en caos en las calles, imposibilidad de continuar la vida cotidiana, y quema de muchos supermercados, saqueos de tiendas e iglesias y estatuas derribadas. El gobierno perdió totalmente el control del orden público y esta situación se prolongó por semanas, con una escenografía dual: por un lado, manifestaciones de hasta un millón de personas que criticaban temas como la desigualdad y por el otro, violencia desmedida al caer la noche.

Coincidió con multitudes protestando el 2019 en alrededor de 20 países, pero mientras en Cataluña, Hong-Kong, El Líbano o Iraq se sabía con claridad el porqué, Chile era incapaz de explicárselo al extranjero.  Se llegó a un acuerdo político, pero no hay garantía que algo similar no se repita.

Chile había conocido Golpes de Estado y Guerras Civiles, pero nada semejante a lo que se inició a mediados de octubre. Chile parecía ir camino a los US$30.000 per cápita según el FMI y desde el regreso a la democracia en 1990, su PIB se había multiplicado diez veces, la pobreza había bajado desde casi el 50% al 8%, y el 70% de quienes acudían a la educación superior eran los primeros de la familia extendida que lo lograban. Los chilenos vivían mucho mejor que sus padres, lo que explicaba la llegada de centenares de miles de inmigrantes en los últimos años.

Ahora el país se cuestiona muchas cosas, y junto a la paz social se aleja el horizonte de transformarse en el primer país desarrollado de la región. Sus instituciones no funcionaron como tampoco hubo estabilidad institucional. Es el fin de lo que arrogante y equivocadamente se conocía como el “excepcionalismo chileno”.

El caso de Chile sirve para plantear un tema más general: que podemos aprender de la insatisfacción generalizada como potencial para la violencia en sociedades del siglo XXl y una pregunta que puede sonar a escandalo: si algo similar podría ocurrir en Estados Unidos.

USA ha conocido muchos estallidos, sobre todo de carácter racial, con saqueos y policía sobrepasada, pero han sido de corta duración. Pero ¿podría aparecer una violencia simultánea en distintas partes del país y que tuviera otras razones y que se prolongara por varios días?

La verdad es que hoy en Estados Unidos se notan elementos que no eran habituales en su territorio, pero comunes a una gran cantidad de otras naciones.

Existen buenos indicadores económicos en USA, pero al mismo tiempo un triunfo cultural de ideas opuestas, sobre todo en universidades, una notoria polarización que tiene inmovilizado el proceso legislativo en Washington, además de una prensa militante y partidista, donde importa mas la narrativa que los hechos, y donde lo que se dice en un medio es lo opuesto a lo que se dice en otro.  La ideología que parece predominar no es la de los padres fundadores, sino una identitaria y de minorías culturales. Nada parece motivar la búsqueda de acuerdos, y en muchos lugares, predomina la pobreza de liderazgos junto a la concentración de la riqueza en el 1 %  por sobre la clase media.

Las posturas se radicalizan, y en los jóvenes de la educación superior parece predominar la frustración e ideas de mayor igualitarismo junto a discursos que tienden a normalizar la violencia sobe todo en RR.SS. y contra la policía. Hay dificultades crecientes para encauzar lo anterior por vías institucionales.

Estados Unidos parece ser de los países menos expuestos a lo que tuvo lugar en Chile, pero la descripción anterior es muy semejante a lo que allá condujo a la violencia, sobre todo, un discurso que hace a la igualdad predominar sobre la libertad.

Estados Unidos no debiera olvidar a un autor como Alexis de Tocqueville quien enseñó que en épocas de revuelta, los intelectuales olvidan su rol y tienden a exagerar las ilusiones de la multitud como también que en su conocida “Paradoja” explica como la violencia puede también estallar no donde hay más opresión, sino cuando menor el yugo más lo sienten aquellos más jóvenes.

 

“Las opiniones aqui publicadas son responsabilidad absoluta de su autor”

 

Ricardo Israel Zipper. Abogado. Master en Ciencia Política y Doctor (Ph.D.) en Government, Licenciado en Derecho. Diplomado en Survey Design and Analysis del European Consortium for Political Research . Diplomado en Planificación. Ex Candidato Presidencial. Autor de diversos libros y ensayos. Recibió el “Centennial Award” de la Arizona State University, Director Jurídico, Fundador y primer Director del Instituto Chileno de Estudios Municipales. Profesor Titular de la Universidad de Chile y de la Universidad Autónoma. Docencia de pre y posgrado en Derecho Constitucional, Derecho Político, Derecho Internacional Público, Ciencia Política, Relaciones Internacionales, Educación. Columnista y comentarista de medios de comunicación.

 

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