Evo es bipolar o loco moral?

Evo es bipolar o loco moral?

¿Cómo definir esta brumosa personalidad cargada de contradicciones? Los sicólogos sociales y politólogos deben responder a esa interrogante. Nosotros, advertir que el presidente boliviano está ejecutando una nueva forma de golpe de Estado en su propósito de reelegirse, maniobra que debe ser denunciada ante la comunidad internacional y especialmente por la OEA y el Grupo de Lima.

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Evo es bipolar o loco moral?

Por Luis González Posada

Sicólogos sociales y politólogos deben responder a esa interrogante; nosotros, advertir que el presidente boliviano está ejecutando una nueva forma de golpe de Estado en su propósito de reelegirse.

Es complejo entender la confusa personalidad de Evo Morales. No sé si es ingenuo o un vivazo político. Tampoco, si tiene las evidentes limitaciones de Maradona –un personaje mononeuronal con quien coincide ideológicamente– o es un cazurro manipulador, deslenguado, demagogo e irresponsable.  No sé, en suma, si este extraño líder cocalero dice lo que piensa o lee sin comprender el libreto que le escribe la logia del Socialismo del Siglo XXI.

César Lombroso, célebre criminólogo italiano, hace más de un siglo sostuvo la controvertida teoría del “loco moral” para describir a aquellas personas que no distinguían entre el bien y el mal, cuyo estado psicopatológico “impide o perturba la normal valoración de la conducta desde el punto de vista moral, pero dejando subsistente la capacidad cognoscitiva y valorativa […] se trata de un individuo que no llega a comprender el sentimiento moral, siendo un indiferente en el plano afectivo”. Y menciono lo anterior porque resulta inexplicable que un dirigente que afirma identificarse con los pobres respalde incondicionalmente un régimen corrupto y genocida como el de Maduro, quien después de causar una catástrofe humanitaria y el éxodo de cinco millones de seres humanos impide el ingreso de alimentos y medicinas a su país y condecora a los militares que impidieron la entrega de los donativos a la población.

Más incomprensible es proclamarse defensor de los derechos humanos y al mismo tiempo apoyar asesinatos, torturas y encarcelamiento de opositores –delitos perpetrados por el régimen chavista, pero también por su aliado Daniel Ortega en Nicaragua– o callar ante los actos represivos del gobierno cubano. O, más aún, predicar honestidad y avalar actos de corrupción de sus socios políticos: Lula, los Kirchner, Chávez y Maduro.

Ahora Evo sostiene que la falla eléctrica que dejó sin luz a Venezuela durante cien horas (también sin agua), causando diecisiete muertos, es obra de un diabólico plan de Washington, de “un ataque cibernético de tecnología de alto nivel que solo tiene el gobierno norteamericano” o un “cobarde sabotaje terrorista” contra la revolución bolivariana, como afirma descocadamente Maduro. Dudo, además, que el presidente Morales desconozca los informes técnicos que indican que el corte del fluido eléctrico fue consecuencia de la grave falta de mantenimiento de la represa del Guari, generadora del 80% de la energía venezolana (un peligro advertido reiteradamente por especialistas de esa central).

Políticamente bipolar, Evo también se califica como demócrata pero viola principios constitucionales que le impiden volver a postular después de trece años de mandato interrumpido. Para intentar una nueva reelección presidencial, en febrero del 2016 convocó a un referéndum que resultó desfavorable a sus pretensiones. Juró respetar la voluntad popular; sin embargo, al poco tiempo recurrió al apoyo de una Sala Constitucional conformada por magistrados incondicionales al régimen, quienes autorizaron que pueda reelegirse indefinidamente bajo el pretexto (no argumento) de que impedirlo violaba sus derechos humanos.

¿Qué diría Lombroso de Evo Morales? ¿Lo calificaría de loco moral? ¿Cómo definir esta brumosa personalidad cargada de contradicciones? Los sicólogos sociales y politólogos deben responder a esa interrogante. Nosotros, advertir que el presidente boliviano está ejecutando una nueva forma de golpe de Estado en su propósito de reelegirse, maniobra que debe ser denunciada ante la comunidad internacional y especialmente por la OEA y el Grupo de Lima.

Published by Politico.pe el 14 de marzo, 2019

“Las opiniones aqui publicadas son responsabilidad absoluta de su autor”

Luis Javier Gonzales Posada Eyzaguirre es un abogado y político peruano. Conocido dirigente del Partido Aprista Peruano. Fue Ministro de Justicia,  Representante Permanente del Perú en la Organización de Estados Americanos y Ministro de Relaciones Exteriores  durante el primer gobierno del presidente Alan García. Como congresista representó al Departamento de Ica en el Congreso de la República del Peru. Presidió las Comisiones de Relaciones Exteriores, de Defensa Nacional, Orden Interno y Lucha contra las Drogas y de Defensa Civil. Fue Presidente del Congreso de la República del Perú

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