Los conflictos del Siglo XXI serán eternos

Beatrice E. Rangel

Por: Beatrice E. Rangel - 27/08/2025


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En 1993 la revista Foreign Policy, órgano del Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos publicó un ensayo titulado “El Choque de las civilizaciones” cuyo autor era el profesor de Harvard Samuel P. Huntington.

En el Huntington quiso poner fin a la fiesta que celebraba el ocaso de la Guerra Fría alertando a Occidente que la rivalidad ideológica prevaleciente a lo largo de cuarenta y seis años iba a dar paso a un rivalidad mucho más difícil de vencer: la cultural. En consecuencia, la identidad cultural sustituiría a la identidad ideológica haciendo mucho más difícil el logro de la meta de hacer de la cultura occidental el gran crisol del mundo. Para él de las cenizas del orden de la post guerra emergería un mundo multipolar y multicultural en el que las grandes confrontaciones serian de origen cultural y por ende cuasi imposible de resolver.

En su momento, la elite pensante del mundo rechazó la tesis de Huntington prefiriendo seguir la hipótesis de su alumno Francis Fukuyama que postulaba el surgimiento de una cultura universal cuya matriz era Occidente. Para el mundo académico se trataba de alguien con poco rigor científico que extrapolaba ideas trasnochadas sobre el mundo de la post Guerra. Pero he aquí que el testarudo mundo le está dando la razón. Porque ¿cuales son los impenetrables; no manipulables e indomables conflictos que hoy vive el mundo? Pues son tres: la guerra en Sudan donde una etnia está destruyendo a otra por razones culturales. Luego la ocupación rusa del territorio de Ucrania por razones culturales y el holocausto que perpetra Israel en Gaza luego del brutal ataque de Hamas a su territorio por razones también culturales.

Y cuando las diferencias emanan del eje cultural abandonan el campo de la racionalidad porque la gente se identifica cada vez más con su civilización, lo que lleva a una mentalidad de "nosotros contra ellos. Y esta es la esencia del juego suma cero. De allí que el eje central de la política mundial es hoy el conflicto entre Occidente y las civilizaciones no occidentales.

Y, en la medida que muchas naciones continúen su proceso de desarrollo económico, en nuestro mundo multipolar modernización no es el equivalente a occidentalización. Es por ello que, en China los avances económicos se desarrollan dentro de un lógica confusionista. En Arabia Saudita dentro de la lógica Islámica Sunita. También observamos como en el Medio Oriente las naciones lideres en desarrollo económico son islámicas o judía y son los ejes religiosos emanados de sus ejes culturales los que predominan en la política. Y como bien lo dice un colega analista de la universidad de Harvard: “cuando la religión forma parte del algoritmo decisional la resolución de un conflicto se torna harto difícil porque no existe tecnología capaz de interceptar ls conversaciones con dios.”

De manera que realmente va a ser poco menos que imposible que se resuelvan los conflictos del Medio Oriente o el de la ocupación de Ucrania sin que ocurra un cambio en el liderazgo político y aun así tomará mas de un siglo desarrollar códigos de entendimiento entre culturas que se consideran llamadas a ser hegemónicas. Y esta realidadescapa a las facultades seductoras de Donald Trump.


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