
Por: Luis Beltrán Guerra G. - 15/03/2026
Acudamos, prima facie, a la lingüística en aras de tener presente el sentido de las palabras “conciliar”, referida a componer y ajustar los ánimos de los que estamos opuestos entre sí y “reconciliar”, que índica atraer y acordar los ánimos desunidos.
En lo relativo a Venezuela pareciera conveniente, asumir que “la reconciliación política a adelantar procuraría dejar de lado décadas de polarización y conflicto”, únicamente, posible mediante el reencuentro nacional para una convivencia democrática, capaz de superar la confusión, la incipiente credulidad y hasta la flaqueza institucional. Un modelo de reconciliación social para abandonar “la anarquía política” se impone como determinante. Es en rigor impostergable. Cuesta, en aras de la objetividad, rechazar el acerto.
Una diversidad de causas alimentan la crisis, la cual en la medida en que se fue profundizando propició la corresponsabilidad gubernativa entre Washington y Caracas que hoy nos conduce. El Norte asumió el tutelaje del Caribe esgrimiendo causas, ya tantas veces mencionadas, que no hace falta repetir, pero, también, promesas para una Venezuela mejor. Preguntarse con respecto a la viabilidad de la metodología en pleno Siglo XXI, se ha hecho por algunas personalidades y hasta cuestionándosele. Pero la tutela está en plena ejecución. Argumentos que la favorecen pasan por el sacudón de la economía venezolana durante las últimas décadas, con respecto a lo cual “el gigante del norte” ha propuesto alternativas mediante un plan de inversiones y la explotación de valiosos recursos naturales. La pregunta por parte de una mayoría terminante es ¿Cómo es posible que a pesar de la gesta libertaria y los siglos transcurridos Venezuela esté en esta disyuntiva? Cuestionamiento pertinente para gobierno y oposición, el cual aunque parezca mentira se escucha en toda Venezuela. Evidencia de un gran desencuentro popular.
Acontecimientos todavía recientes testimonian la falta de entendimiento que nos ha caracterizado, fuente de conflictos con otros países. Rebeca Monsalve, quien estudió Comunicación Social en la Universidad Bolivariana de Venezuela, creada durante el gobierno del Presidente Chavez, es autora del ensayo “Bloqueo naval de Inglaterra a Venezuela en 1902” de 20 buques de Alemania, Inglaterra e Italia en conjunto impiden la salida al mar como mecanismo de presión para que el entonces Presidente Cipriano Castro pagara la deuda externa que contrajeron gobiernos anteriores, debiendo intervenir los Estados Unidos como “mediador” y llegar a un acuerdo que pusiera fin a la amenaza. En el interesante analisis la investigadora comenta, asimismo, que Castro declaró en enero de 1901 su negativa a pagar, amparándose en que los abultados empréstitos se habían adquirido antes de su gobierno y en febrero de 1902 suspendió el pago de la deuda. Leemos que el General Juan Vicente Gómez decidió honrar el compromiso externo, dejando el interno en vías de desaparición. En los elogios a Gómez se adujo haber logrado una Venezuela, por primera vez, libre del pesado fardo de unas obligaciones írritas y en capacidad de atender más libre y desembarazadamente al progreso nacional. Ejecutoria determinante, con seguridad, para calificarle “el benemérito”, o sea, merecedor de galardón o estimación. Digno de alabanza. Cabría la pregunta para la investigadora de si para ella en esa oportunidad Estados Unidos hubiese estatuido el primer cogobierno con Venezuela. O sea, la corresponsabilidad gubernativa, un protectorado o un status de tutela. Suele escucharse que durante el gobierno del benemérito el otorgamiento de concesiones de hidrocarburos en Venezuela fue por demás dinámico.
Este ensayo, como su título pareciera revelarlo, no es más que un intento dirigido a plantear la imperativa necesidad de lo que se conoce como “el compromiso democrático”, entendido, si leemos bien, como aquel generador de soluciones relativas a temas en conflicto. Aceptamos que se hace referencia a una reconciliación entre quienes han de concretarlas, en lo atinente a Venezuela, harto conocidas, camino para una democracia eficiente, construida bajo parámetros con idoneidad para un manejo sincero de los temas que nos separan, lo cual supone un complejo de relaciones fundamentales entre los grupos involucrados, políticamente hablando gobierno y oposición. Una sociedad, admitimos, no desarrollará las aludidas relaciones en ausencia de un mínimo de cooperación en las interrelaciones de sus ciudadanos.
Estos lineamientos contenidos en el serio trabajo de IDEA, intentemos complementarlos así:
1. Mientras que el compromiso democrático genera soluciones relativas a temas en conflicto, la reconciliación aborda las relaciones entre aquellos que tendrán que llevarlas a cabo,
2. La premisa ha de entenderse que rige no únicamente para la clase política, también en lo relacionado a los intermediarios involucrados, por supuesto, entre ellos, la población,
3. La reconciliación refuerza a la democracia en la medida en que fomente las relaciones fundamentales necesarias para su exitosa puesta en práctica,
4. Es determinante, asimismo, una adecuada justicia económica, así como una seria distribución del poder político y social,
5. En sentido pragmático reconciliarse políticamente demanda relaciones funcionales positivas, capaces de generar el ambiente dentro del cual el buen gobierno puede florecer, pues las opuestas, estos es, las relaciones negativas terminan socavando, inclusive, hasta el mejor sistema de gobierno.
Una dosis de paciencia, por consiguiente, ha de observarse en la Venezuela de hoy, en procura de la ocasión oportuna a fin de que superada la crisis que confrontamos y que haya reconciliación, nos corresponda acudir a un proceso electoral para la escogencia de nuestro gobierno, democratico, objetico, serio y eficiente.
Es como para expresar “no nos apuremos”, pues pudiéramos terminar cansados y sin el objetivo.
Pidamos, por favor, a la Divina Providencia, que “la corresponsabilidad entre el gobierno del Presidente Trump y de la Presidenta encargada Delcy Rodríguez, nos induzca a lograrlo. Para los juicios y los reclamos sobrará tiempo.
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