¿Qué diría Kafka de nuestras universidades?

Por Dr. Jose Azel
Publicado el lunes 30 de julio, 2018

¿Qué diría Kafka de nuestras universidades?

Una universidad moderna es una institución superior de aprendizaje comprometida con la enseñanza, investigación e intercambio de ideas y puntos de vista. Un criterio de vieja data sobre las universidades es que son modelos de libertad académica, y más ampliamente de libertad de expresión. La primera evidencia documental de esta tradición parte de la Universidad de Bologna, que alrededor de 1155 adoptó un estatuto académico que garantizaba el derecho de un profesor viajero a transitar sin obstáculos en interés de la educación. El concepto de libertad académica en nuestros tiempos se reconoce internacionalmente por el sucesor del estatuto de Bologna, la Magna Charta Universitatum, firmada por 805 universidades de 85 países.

Una de las críticas hechas a las universidades modernas es que la adopción de modelos de gestión de negocios ha eclipsado preocupaciones pedagógicas o intelectuales, convirtiéndolas en “corporaciones universitarias”. Esto puede ser una exageración, pero está claro que a técnicas de gestión corporativa influenciando las administraciones universitarias le siguen actitudes comerciales jerárquicas, y no colegialidad académica. Esta intolerante mentalidad de gerencia de comando y control puede ser perfectamente adecuada para el mundo de los negocios, pero en un contexto universitario arriesga el crecimiento y promoción de libertad académica.

No se trata de líderes universitarios involucrados en abierta censura o infracciones de la libertad de palabra. Es una mucho más sutil creación de un ambiente kafkiano para los profesores (Franz Kafka 1883-1924). Es decir, somos testigos de un estilo de gestión que fomenta la impotencia del individuo. Tales estrafalarios alardes de autoridad dejan a los profesores desamparados.

Considérense estas recientes situaciones kafkianas involucrando la Universidad de Miami y la Universidad Internacional de Florida:

En julio2017 el Dr. Jaime Suchlicki, entonces Director del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos (ICCAS) de la Universidad de Miami, escribió a su personal: “Por la presente le informo que en agosto 17, 2017, estaré dejando la Universidad de Miami. La oficina del Rector me ha ordenado terminar las operaciones del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos; consecuentemente, su plaza ha sido eliminada y usted será colocado en estatus de cesantía en agosto 15, 2017”.

Por décadas ICCAS sirvió como un bien informado think tank investigativo de alto nivel crítico del régimen castrista en Cuba, y la comunidad protestó enérgicamente el silenciamiento de esta necesaria voz. En el clamor subsiguiente, el Presidente de la Universidad de Miami Dr. Julio Frenk señaló, nada ingenuamente, que no había sido su intención cerrar ICCAS. De hecho, en una reunión con líderes comunitarios en agosto 18, 2017 se comprometió a reclutar un nuevo director y reanudar las actividades. Mientras escribo, casi un año después, ICCAS permanece cerrado y su voz anticastrista ahogada al estilo kafkiano. Continuamos a la espera de futuros acontecimientos.

Otra situación análogamente kafkiana está ocurriendo en la Universidad Internacional de Florida (FIU). El Dr. Modesto (Mitch) Maidique, distinguido presidente de FIU por 23 años (1986-2009) y ahora profesor ilustre en FIU, ha perdido el favor del Consejo Universitario. Los logros del Dr. Maidique como Presidente de FIU no tienen precedentes ni comparación. Tal es así que en 2009 la Junta de Fideicomisarios aprobó unánimemente nombrar las instalaciones centrales de la Universidad como Modesto Maidique Campus (MMC) para homenajearlo.

Ahora la Junta de Fideicomisarios de FIU está molesta con el Dr. Maidique porque critica su liderazgo y, en represalia, algunos miembros han propuesto eliminar el nombre de Maidique del campus, para rebautizarlo con el nombre de un potencial donante fantasma. Como con ICCAS y la Universidad de Miami, los motivos son sospechosos e indecorosos.

Debo informarle al lector y destacar que era miembro del equipo de ICCAS cuando el presidente de UM ordenó desmantelarlo, y que considero a Mitch Maidique un amigo. Pero veo esos dos casos como muestras kafkianas envolviendo abusos de poder administrativo para silenciar disensos. Más preocupante, sin embargo, es que esta intolerancia surge con líderes universitarios que deberían enseñar e inspirar a nuestra juventud con ejemplos personales y los valores democráticos que enriquecen y afianzan nuestra sociedad: pluralismo y libertad de expresión.

En estos fracasos universitarios lo kafkiano florece, y es completamente lamentable.

*Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor*

El ultimo libro del Dr. Azel es “Reflexiones sobre la Libertad”

What Would Kafka Say about Our Universities?

A modern university is an institution of higher learning committed to teaching, research, and the exchange of ideas and points of view. A longstanding idea about the university is that it’s the model of academic freedom, and more broadly, of freedom of speech. The first documentary evidence of this tradition is traced to the University of Bologna, which circa 1155, adopted an academic charter that guaranteed the right of a traveling scholar to unhindered passage in the interest of education.  The concept of academic freedom is, in our times, recognized internationally by the 1988 successor to the Bologna charter, the Magna Charta Universitatum,which has been signed by 805 universities from 85 countries.

One of the criticisms made of the modern university is that the adoption of business management models has eclipsed pedagogical or intellectual concerns, resulting in “corporate universities.” This may be an exaggeration, but it is clear that with corporate management techniques influencing university administrations, a top-down business attitude follows. This intolerant command and control management mindset might be perfectly suitable for the business world, but in a university context, it jeopardizes the nurturing and promotionof academic freedom.

It is not a case of university leaders engaging in open censorship or infringements of freedom of speech.  It is a much more subtle creation of an intimidating Kafkaesque (Franz Kafka 1883-1924) milieu for faculty members. That is to say, we’re witnessing a management style that foments the powerlessness of the individual. Such bizarre dictates of authority render faculty members powerless.

Consider these recent Kafkaesque situations involving the University of Miami and Florida International University:

In July 2017, Dr. Jaime Suchlicki, then Director of the Institute for Cuban and Cuban-American Studies (ICCAS) at the University of Miami, wrote to his staff:

“This is to inform you that as of August 15, 2017, I will be leaving the University of Miami. I have been instructed by the Office of the Provost to effect the cessation of operations for the Institute for Cuban and Cuban-American Studies, consequently your position has been eliminated and you will be placed on layoff status as of August 15, 2017.”

For decades, ICCAS had served as a well-informed, well-researched, high-profile critical think tank against the Castro regime in Cuba, and the community forcefully protested the silencing of this necessary voice. In the outcry that followed, University of Miami President Dr. Julio Frenk disingenuously stated that it had not been his intention to close ICCAS. In fact, at a meeting with community leaders on August 18, 2017, he committed to hiring a new director and resume operations. As of this writing, nearly a year later, ICCAS remains shuttered, its anti-Castro voice effectively stifled in modern-day Kafkaesque fashion. We continue to await further developments.

A somewhat analogous Kafkaesque situation is taking place at Florida International University (FIU). Dr. Modesto (Mitch) Maidique, FIU’s distinguished president for 23 years (1986-2009), and now a chaired FIU professor, has fallen out of favor with the University’s Board. Dr. Maidique’s accomplishments as FIU’s President are unprecedented and unequalled. So much so, in 2009 the Board of Trustees unanimously renamed the University’s main campus as the Modesto Maidique Campus (MMC) to honor him.

Now FIU’s Board of Trustees is unhappy with Dr. Maidique for criticizing their leadership, and in retaliation, some members have proposed removing Maidique’s name from the campus, purportedly to rename the campus after a phantom prospective donor. As with the ICCAS and the University of Miami, the motives are suspect and unseemly.

In the interest of full disclosure, I must note that I was a member of the ICCAS team when UM’s President ordered its dismantlement, and I consider Mitch Maidique a friend. But I view both of these instances as Kafkaesque specimens involving the abuse of administrative power to silence dissent. Most troubling, however, is that this intolerance originates with university leaders who should be teaching and inspiring our youth with their personal examples and with the democratic values that enrich and undergird our society: pluralism and freedom of expression.

In these South Florida fiascoes, Kafkaism flourishes, and it’s utterly regrettable.

*The opinions published herein are the sole responsibility of its author.*

Dr. Azel‘s latest book is “Reflections on Freedom.”