DESDE RUSIA CON AMOR

DESDE RUSIA CON AMOR

Los rusos han tenido y tienen una relación confusa y confrontacional con América Latina, territorio donde nunca han logrado imponer sus ideas políticas ni su forma de gobierno. ¿Por qué lo hacen, entonces? Pues para hacer notar que siguen siendo una potencia a la cual el mundo debe escuchar y tener en consideración ante una crisis. Se trata, en suma, de un sicosocial, de un bluff mediático; porque los rusos son conscientes de que enemistarse con los países del hemisferio puede afectar gravemente su comercio de armas.

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DESDE RUSIA CON AMOR

Por Luis Gonzáles Posada

Una relación confusa con América Latina


Los rusos han tenido y tienen una relación confusa y confrontacional con América Latina, territorio donde nunca han logrado imponer sus ideas políticas ni su forma de gobierno (lo que sí hicieron en diversos países africanos, árabes y europeos). En una primera fase, cuando existía la Unión Soviética, estuvieron cerca de provocar una guerra internacional que se habría iniciado en nuestro hemisferio.

Fue a mediados de 1962 que satélites espías norteamericanos U-2 descubrieron que estaban construyendo en Cuba plataformas para misiles nucleares de alcance medio. El 15 de octubre, el presidente Kennedy –en un dramático mensaje de 17 minutos– informó al mundo sobre las gravísimas implicancias de ese hecho y dispuso un bloqueo naval sobre la costa de la isla caribeña, y demandó el inmediato retiro de los misiles. Después de intensas negociaciones, el 28 de octubre los rusos retornaron las mortíferas armas a su país, y los norteamericanos se comprometieron a replegar sus cohetes de la base militar en Turquía y a no invadir Cuba.

Cerrado este episodio, de inmediato Moscú promovió una nueva intervención en el continente, financiando –a través de Cuba– las guerrillas comunistas en varias naciones del hemisferio, entre ellas en el Perú. Después de ocho años esos movimientos revolucionarios fracasaron, pero dejaron una estela de muerte, destrucción y violencia.

Ahora, vuelven a la carga y desarrollan una tercera gran ofensiva en la región. Lo hacen blindando diplomáticamente al régimen corrupto y genocida de Maduro, al extremo de vetar en el Consejo de Seguridad de la ONU una resolución para que ingrese ayuda humanitaria –comida y medicinas– a la devastada patria del Libertador. Luego hicieron una ruidosa demostración de poderío militar, enviando a Caracas al ministro de Defensa escoltado por dos bombarderos supersónicos Tupolev 160, con capacidad para llevar bombas nucleares.

El mensaje de Putin era y es, sin duda, proyectar la idea de que el Kremlin apoyará al gobierno chavista en caso de que los estadounidenses invadan Venezuela. Desde nuestra perspectiva se trata de una engañifa, de una bravuconada, porque logísticamente es imposible movilizar tropas, aviones y buques hacia Venezuela: menos aún involucrarse en un conflicto armado que tendría réplica inmediata en zonas geográficas que controlan.

¿Por qué lo hacen, entonces? Pues para hacer notar que siguen siendo una potencia a la cual el mundo debe escuchar y tener en consideración ante una crisis. Pero, sobre todo, para hostilizar a Washington en un propio espacio de influencia, en respuesta a la pretensión norteamericana de establecer una base militar en Ucrania luego que los rusos se anexaran Crimea, una zona que consideran de su dominio.

Golpe por golpe es la repuesta de Putin, a quien interesa poco o nada que la mayoría de naciones de América Latina estén comprometidas en un extraordinario esfuerzo diplomático para poner punto final a la catástrofe humanitaria que padecen millones de venezolanos.

Se trata, en suma, de un sicosocial, de un bluff mediático; porque los rusos saben que el gobierno que suceda a Maduro pagará hasta el último centavo la deuda que les tienen y repetirán sus inversiones. Además, por cierto, los rusos son conscientes de que enemistarse con los países del hemisferio puede afectar gravemente su comercio de armas.

Como resultado de las conversaciones Trump-Putin –del pacto secreto que deben haber sellado–, este último debe haber despachado a Caracas algunas gotas de Polonio 10 para extender partida de defunción al régimen de Maduro. Sus efectos se verán en corto plazo.

Publicado por Politico.pe  7 de mayo 2019

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