“Estoy firmando su sentencia de muerte”

Por Carlos Ramirez Lopez
Publicado el viernes 2 de febrero, 2018

Por mas de 40 años he sido abogado de litigios, estoy acostumbrado a vivir el fiero combate judicial y ver sentencias de todo tipo, algunas que hacen estremecer hasta lo más duro de esas experiencias, pero esta me ha impactado, la de una juez –Rosemarie Aquilina– que mirando al acusado con ojos de águila al ataque, al momento final de la audiencia y en sala llena de cámaras, de periodistas y de mujeres llorosas le dijo: “Estoy firmando su sentencia de muerte, no has hecho nada para que merezcas andar libre jamás”. Era el final de un juicio contra el mayor depredador sexual de todos los tiempos, el médico Larry Nassar, cuyo caso estremece a Estados Unidos.

En el condado de Mason, Michigan, se llevó a cabo un juicio histórico, es el episodio más atronador de la serie que como una tempestad azota a la nación y donde a cada instante se revelan interminables episodios de abusos sexuales. Personajes encumbrados de la política, de las finanzas, de la farándula que de repente pierden la magnanimidad de la fama y se sumergen en ese pozo oscuro y hediondo de un delito que nunca imaginaron se conocería, uno que tumbaría estatuas y descubriría sus fealdades del hombre animal en su peor acepción, que aprovechando circunstancias destruye inocencias, pone huellas imborrables, más bien cicatrices en el alma femenina.

Esta es la historia

Larry Nassar era el médico estrella del equipo olímpico de la gimnasia estadounidense ahora condenado a 175 años de cárcel como autor del delito de violación de 160 menores y mujeres jóvenes que durante 20 años pasaron por sus manos.

La Federación de Gimnasia de Estados Unidos, y también de la Michigan Estate University, tenía a su cargo la atención a las jovencitas que se disponían a emprender actividades deportivas con finalidad competitiva, y por allí pasaron muchas que destacaron mundialmente en distintas disciplinas, medallistas olímpicas incluidas. Desde la revisión inicial las muchachas tenían que hacerse el examen médico y luego como rutina también exámenes periódicos para dictaminar sobre aptitudes físicas, o por cualquier dolencia, y allí a este médico se le desataban los demonios del sexo.

156 mujeres prestaron declaración pública; la juez, rompiendo esquemas procesales permitió que una por una todas esas víctimas expusieran sus casos allí en la sala colmada de público, y de prensa, por ejemplo allí habó Kyle Stephens, una de las primeras, tenía solo 6 años cuando el acusado comenzó a abusarla: “Él era amigo de mis padres, venía a casa con su esposa y tres hijos, cocinaban hamburguesas y tomaban cervezas en el patio, me pidió que lo llevara al baño, allí se desnudó, me tocaba, frotaba sus genitales en mis pies, yo no sabía qué estaba ocurriendo, me convenció de no decir nada, al tiempo lo conté a mi padre, quien no me creyó, me regañó por estar inventando, me dijo que yo era una mentirosa, al tiempo, cuando se descubrió todo, mi padre se suicidó”. Para cerrar su declaración ante el violador allí en la audiencia le espetó al acusado: “Puede que te hayas dado cuenta ya, pero las niñas pequeñas no son niñas para siempre, crecen y se convierten en mujeres que pueden destrozar tu mundo”.

La diez veces campeona mundial de gimnasia Simone Biles también narró allí sus experiencias de abusada por el médico, abrió su discurso diciendo: “Yo también soy una de las muchas sobrevivientes que fueron abusadas sexualmente por Larry Nassar”. Increíble que todo aquello ocurriera por tanto tiempo en silencio. ¡Veinte años! Muchas lo hicieron saber a las autoridades de la universidad y no les hacían caso, y lo peor es que tanto a sus autoridades como a la policía llegaron informaciones de lo que estaba ocurriendo. Varias víctimas acudieron a explicar que el médico Larry Nassar les introducía sus dedos sin guantes en los genitales y los ponía allí por rato fuera cual fuera el motivo de la consulta. Así lo dijo Donna Markhan la madre de la estudiante Chelsey Markham en la audiencia y quien en su dramática exposición dijo haber denunciado eso ante el entrenador de la niña y ante la presidente de la universidad: “Pero no me creyeron, me miraron como diciendo ‘me estás mintiendo’. Mi hija abandonó el gimnasio se metió en drogas hasta que finalmente se suicidó”. Terminó en llanto la señora Markhan.

Ante algunas de las muchas quejas, la policía y las autoridades de la universidad comenzaron investigaciones que increíblemente concluyeron en que los actos del médico eran apropiados, y aquí entra en juego la importancia de la prensa; un periódico local, el Indianápolis Star publicó las primeras versiones y aquello fue como una explosión de fuegos artificiales, un reguero de pólvora que recorrió Estados Unidos y más allá, la prensa del mundo se volcó sobre el caso, las autoridades de la universidad y de la gimnasia han tenido que renunciar, primero fueron 10, luego 30 hasta llegar a 80 las mujeres que dieron sus versiones. El fiscal asumió la investigación y 156 formalizaron denuncias que revelan que aquella tragedia comenzó en 1997 y que hubo inicios de investigación en los años 2004 y 2015 pero sin resultados. Ahora, gracias a la prensa, se ha podido sacar aquella tragedia de la oscuridad y hacer justicia, el monstruo ha sido reducido a prisión perpetua. La presidenta de la Universidad Estatal de Michigan, Lou Anna Simon, y su director deportivo acusados de encubrir los abusos han tenido que renunciar al igual que los directivos de la Federación de Gimnasia de Estados Unidos a exigencia del Comité Olímpico. Patrocinadores de eventos deportivos del tamaño de la telefónica ATT y Procter and Gamble entre otros, anularon sus contratos con la federación, y, como si fuera poco, el Congreso abrió una investigación para determinar responsables del increíble silencio que por tanto tiempo ocultó semejante crimen.

Esta historia es muy larga, podría seguir contándoles mucho más, por ejemplo que Larry Nassar, antes, en otro juicio, fue encontrado culpable de hacer pornografía infantil. Aquí solo vemos este juicio que cubre 20 años de una tragedia continuada, de destrucción de vidas, una historia que continuó por la indolencia de autoridades, también por falta de atención de padres a lo que sus hijos les dicen. Por la minusvalía que se ha venido teniendo hacia la mujer víctima de este tipo de crimen que quién sabe hasta qué tamaño llegan en nuestros países si a semejante proporción se está descubriendo y escandalizando tanto tiempo después en el país de la libertad y donde la justicia funciona, en Estados Unidos de Norteamérica.

Publicado por El Nacional jueves 1ro de febrero, 2018

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