La Crisis de Venezuela: Lo que la Comunidad de Estados Unidos y la Comunidad Internacional Deben Hacer

Estamos al borde de una guerra civil que probablemente se agravará aún más a medida que el gobierno de Nicolás Maduro se resiste a renunciar a su ambición de mantenerse en el poder.

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El ataque contra un candidato a la Asamblea el día de las elecciones del 30 de julio y el reciente asalto y toma de armas de una base militar Venezolana muestra que la oposición ya no se limita más a las protestas callejeras y a la actividad parlamentaria.

Estamos al borde de una guerra civil que probablemente se agravará aún más a medida que el gobierno de Nicolás Maduro se resiste a renunciar a su ambición de mantenerse en el poder.

De hecho, el gobierno de Maduro está intentando deponer al parlamento venezolano (Asamblea Nacional) y reemplazarlo por la nueva Asamblea Constituyente, que no es más que un mecanismo del régimen de Maduro para completar la conquista del estado.

Pero últimamente ha habido algunos partidos clave de la coalición opositora Mesa de Unidad (MUD) a expresar su voluntad de participar en las elecciones regionales. Entre los que apoyan esta participación están el ex presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, y el gobernador del Estado de Miranda y ex candidato presidencial de la oposición, Henrique Capriles Radonski. Participar en esas elecciones significa jugar en las manos de Maduro. Peor aún, lo están haciendo en un momento en que la Asamblea Nacional legítimamente elegida está siendo desmantelada. ¿Qué les hace pensar exactamente a estos opositores que Maduro los respetará? Además, si el régimen de Maduro cometió fraude en la elección del 30 de julio para la Asamblea Constituyente, como ya se ha confirmado ¿qué les hace pensar que ellos no serán víctimas de un fraude contra ellos? La única explicación lógica es que la oposición sabe que la guerra civil está en la puerta y es prácticamente inevitable. . Los que buscan participar en las elecciones regionales creen quizá que puedan retrasar la catástrofe creando un ilusorio ambiente electoral. Efectivamente Maduro reprimirá sin piedad al pueblo. No teme retribución, ya que fue testigo de la pasividad internacional ante la guerra civil siria.  Estoy de acuerdo de que se debe intentar evitar una guerra civil pero para eso los Estados Unidos no deben repetir el error crítico que se cometió en Siria.

Pues, ¿qué es lo que hace falta hacer?

Hace dos semanas, el presidente Trump impuso sanciones a 13 personas mayores vinculadas con el régimen de Maduro. Luego, amenazó con aumentar las sanciones e incluso considero dirigir estas al sector petrolero. Las elecciones para la Asamblea Constituyente tuvieron lugar de todos modos. Un día después de las elecciones, Trump sancionó a Maduro. Una semana más tarde se sanciono otros ocho individuos vinculados al gobierno. Pero no se han impuestos todavía severas sanciones, como ser al sector petrolero

¿Por qué son tan importantes estas sanciones?

Las sanciones al sector petrolero ejercerían una intensa presión económica sobre el régimen y su capacidad para distribuir beneficios a cambio de lealtad, especialmente a las Fuerzas Armadas y a miembros del aparato de seguridad que son los principales guardianes del régimen.

Una prohibición al sector petrolero sería impactante ya que los Estados Unidos actualmente compran la mitad de la producción de petróleo de Venezuela. Tal prohibición también entrañaría sanciones financieras que prohibirían a la petrolera estatal venezolana PDVSA utilizar dólares para sus transacciones. Además, las sanciones al sector petrolero reducirían efectivamente el refinamiento del petróleo venezolano en los Estados Unidos y, por lo tanto, reducirían también el poder de CITGO (la rama estadounidense de PDVSA) para cabildear a Washington como lo ha hecho descaradamente y desfrenadamente.

Buscar a los compradores alternativos de petróleo tendría un alto costo para Venezuela y sería imposible encontrar un sistema bancario alternativo para sus transacciones, especialmente si los europeos se acoplan a estas medidas punitivas.

Venezuela podría recurrir al ingreso del tráfico de drogas como alternativa al sector petrolero. Pero dependencia del narcotráfico sólo perpetuaría el aislamiento de Venezuela y estaría en riesgo de una acción militar hostil de Estados Unidos, ya que este último intensificaría su lucha contra los carteles de la droga y la delincuencia transnacional.

Las sanciones estadounidenses contra el sector petrolero infligirían daños masivos a la capacidad de Venezuela para ganar lealtades.

Algunos que se oponen a las sanciones tienden a compararlo con el embargo de Estados Unidos contra Cuba, donde el pueblo sufrió pero el gobierno sobrevivió; Por lo tanto, rechazan las sanciones

Sin embargo, hay una diferencia entre los casos de Venezuela y Cuba. Las diferentes oleadas de sanciones a Cuba no fueron apoyadas por el resto del mundo. Además, Estados Unidos no estableció un bloqueo en el comercio de Cuba con otros países y en gran medida no impidió que los países y las empresas extranjeras hicieran negocios con Cuba. Asimismo, la presión estadounidense sobre los negocios extranjeros no siempre fue efectiva y el embargo fue relevado por todo tipo de medidas tomadas por los propios Estados Unidos.

Más importante aún, la Unión Soviética efectivamente alivió el efecto de las sanciones durante tres décadas. Los soviéticos se comprometieron a comprar el azúcar cubano, un acuerdo que ayudó a mantener la economía cubana. Asimismo, Cuba se unió al COMECON, una organización económica de estados socialistas donde también se benefició. Más importante aún, Europa se ha convertido en la fuente más importante de comercio e inversión de Cuba después del colapso de la Unión Soviética. La Unión Europea representa el 20% del comercio cubano (importaciones y exportaciones) y es el mayor inversor extranjero de Cuba.

De hecho, uno de los momentos más difíciles para Cuba fue cuando se encontró en aislamiento político y bancarrota económica a raíz del colapso soviético antes de que Europa y Venezuela llegaran al rescate de Cuba.

Además, en el momento del embargo sobre Cuba, los derechos humanos no eran el tema por el cual se imponían sanciones, sino por su expropiación de activos estadounidenses. Sólo más tarde se convirtió en una cuestión de derechos humanos pero en aquel momento Castro ya tenía un régimen totalitario bien establecido y prácticamente irreversible. Cuba también se embarcó en una campaña para mostrar su supuesta igualdad social y efectivo sistema socializado de salud. Por el contrario, la represión venezolana, la escasez y la violencia son evidentes para el mundo.

Ahora, el aislamiento y las sanciones a Venezuela gozan de apoyo tácito internacional. La mayoría de los gobiernos latinoamericanos y el Secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, han expresado su seria preocupación por el gobierno de Maduro. Los países de la Unión Europea anunciaron que no reconocerán la nueva Asamblea Constituyente de Venezuela.

Por lo tanto, la Administración Trump debe tomar la delantera en la imposición de severas sanciones a Venezuela y pedir al resto de los países que se sumen a las sanciones. Si no lo hacen, debe tomar medidas contra quienes continúan haciendo negocios con Venezuela. Si esto no funciona, los Estados Unidos deben imponer un bloqueo naval y asegurarse de que ninguna ayuda rusa, china o iraní llegue a Venezuela, y que sólo se permita la ayuda humanitaria

Estas sanciones deben ir acompañadas de un llamamiento a los militares para que abandonen el régimen de Maduro. Esto no sería un llamado a un golpe de Estado ya que el régimen se basa en el apoyo militar, la defección de los oficiales militares debe ser suficiente para reducir el régimen.

Los Estados Unidos no deberían preocuparse por ser acusados de “intervención imperialista”. Este argumento ha sido utilizado efectivamente por el régimen de Chávez y Maduro durante años para poner a Estados Unidos en una posición defensiva. El presidente Obama usó este temor como una excusa para permanecer pasivo frente a las violaciones de los derechos humanos de Venezuela y su política de alianzas con actores estatales agresivos como Irán y Rusia; grupos terroristas como las FARC, ETA y Hezbollah; y carteles de la droga.

No debemos olvidar que el régimen de Maduro representa un problema de seguridad para los Estados Unidos debido a su proximidad geográfica. Por lo tanto, no tenemos otra opción que apuntar al sector petrolero de Venezuela y debilitar efectivamente el apoyo al régimen. Como el pueblo venezolano está al borde de una guerra civil, el tiempo se agota; Los Estados Unidos deben actuar ahora.