Venezuela ¿se salva o se hunde?

Por: Hernan Maldonado

El alcalde del municipio Libertador en Caracas, Jorge Rodríguez, se ufanaba afirmando que el Oeste de la capital venezolana era completamente chavista y que “jamás” la oposición entraria en la zona que alberga a 2 millones de habitantes.

Estos días Rodríguez ha enmudecido porque en populosos barrios como El Paraíso, La Candelaria, San Bernardino, El Valle, Caricuao, Antímano, etc, miles de habitantes han salido a marchar y a levantar barricadas en contra de la dictadura de Nicolás Maduro.

Y las cosas podrían ponerse peores para Rodríguez y Maduro después del 16 de julio, cuando se realizará un plebiscito cuyos 3 puntos, de aprobarse, como se tiene por hecho, determinarán el comienzo de la “hora cero”, que en Venezuela significa una lucha hasta las últimas consecuencias.

En pocas palabras, Venezuela decidirá a partir de esa fecha, y hasta el 30 de julio, si se salva de la dictadura narco-castro-comunista o si la banda delincuencial la hunde convirtiéndola en una segunda Cuba.

Maduro, sin consultar al pueblo, como lo manda la Carta Magna, convocó para fin de mes a una asamblea nacional constituyente (ANC), que reformará las leyes radicalmente. Las alcaldías pasarán a depender del ministerio del Interior, se revisará la autonomía universitaria y la propiedad privada desaparecerá. (El diputado Pedro Carreño adelantó que se expropiaran bienes de los que se fueron al exterior y que los inmuebles serán compartidos con los que no tienen).

Desde el 1 de abril miles de venezolanos están en las calles. Primero pedían el respeto a la Asamblea Nacional elegida el 6 de diciembre del 2015 y cuyas atribuciones les canceló la dictadura, pero cuando Maduro y sus compinches cancelaron la realización de un referendo revocatorio y las elecciones para gobernadores y alcaldes resultó obvio que la dictadura se oficializaba.

Pero la convocatoria a la asamblea constituyente colmó la paciencia, porque a las claras se asoma la instauración de una tiranía como la cubana. Crecieron las protestas y desde hace casi 100 días hay 91 muertos, miles de heridos y detenidos debido a una represión brutal como jamás se ha conocido en América Latina.

El liderazgo opositor, pese a ese enorme respaldo popular, se mostró timorato porque todavía hay en sus filas quienes creen que se puede dialogar con el régimen. Sin embargo esta semana, con el compromiso no sólo de los partidos políticos, sino de la sociedad civil –empresarios, universidades, gremios, trabajadores, etc.— resolvió consultar al país el 16 de julio sobre 3 grandes temas.

Los venezolanos dentro y fuera del país se organizarán y votarán para: a) Rechazar y desconocer el llamado a la constituyente, b) Pedir a las Fuerzas Armadas hacer cumplir la ley desconociendo los actos írritos de la dictadura y c) Aprobar la renovación de todos los poderes públicos.

Si, como se espera, el plebiscito es aprobado, empezará la hora cero (plantones, barricadas, paros, marchas, huelga general, etc.). A los militares institucionalistas (que se cree son mayoría) no les quedará otra que intervenir. Esto significaría el surgimiento de un gobierno de transición que conducirá a elecciones generales y al restablecimiento de la democracia en el país.

Maduro y sus compinches, amparados en los militares corruptos (muchos de los cuales –como el ministro del Interior– están requeridos por narcotráfico en Estados Unidos), apuestan a que derrotarán este esfuerzo final de los demócratas venezolanos. Amanecerá y veremos.

(*) Hernán Maldonado es periodista. Ex UPI, EFE, dpa, CNN, El Nuevo Herald. Por 43 años fue corresponsal de ANF de Bolivia.

*Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor*