LA LEJANÍA DE ANDRES BELLO

Por: Luis Beltrán Guerra Guerra

Simón Fernández es discípulo de Rafael Caldera y de él hereda su admiración por Andrés Bello, por lo que concuerda que promovida la independencia ocupó distinguidos cargos en la nueva organización nacional, pero el destino lo lleva finalmente a Chile abordo del Bergantín Grecian. Cuestiona diferencias con Bolívar para la lejanía de Bello, pero Miguel L. Amunategui atestigua que el Libertador no recibió lisonjas a cuya prodigalidad estaba acostumbrado. Pero la verdad es que Andrés enseñó en Chile, como no lo hizo en Venezuela.

Las crisis provocan imágenes mentales en relación a sucesos posibles o no, conducta que los psicólogos atan con la libre actividad del pensamiento y conclusiones ajenas a la realidad. En rigor son mecanismos de defensa, puesto que las imágenes inventadas generan satisfacciones irreales. En la terapia la psiquiatra Esperanza Whiton piensa que Fernández mora en una fantasía no del todo absoluta y que su conducta está cercana a lo real. La magnitud del desequilibrio que le ha golpeado durante los años de la Revolución Socialista ha coadyuvado.

Sabe, asimismo, que quienes poseen una aquilatada formación, como lo constata en el paciente, a pesar de la fantasía a la cual los inducen escenarios como el venezolano, terminan acertando en lo relacionado a las alternativas para cambiarlos. La amistad de Esperanza con la Conferencia Episcopal y con el Jesuita Luis Ugalde, coadyuva para saber que Fernández es también cercano a los sacerdotes y que coincide con el Episcopado que, en Venezuela, como lo hubiese propuesto Andrés Bello, la transición a la democracia pasa por el auxilio de las Fuerzas Armadas en un acuerdo con la sociedad civil para un Pacto Social y reedificar a la República. Ante la advertencia de la terapeuta de que la iniciativa ha de ir complementada con una reconciliación nacional, Simón manifiesta estar de acuerdo, pero siempre y cuando se haga con justicia, pues el daño ha sido tan grande que los culpables han de pagarlo. A la sociedad debemos moralizarla, es la mención lapidaria del paciente.

La Dra. Whiton no logra que Fernández insista en fantasear, ya que afirma que la transición a la democracia depende de que Dios reviva a Andrés Bello, para traerlo a Caracas y nos inculque el pragmatismo como lo hizo con los chilenos y específicamente con los soldados. Por un lado, cuando Chile en medio de la Cuba comunista y la Jefatura de Leonid Brézhnev en URSS ya a punto de desintegrarse con las palabras de Mijaíl Gorbachov, Glasnost y Perestroika, las Fuerzas Armadas escuchando el clamor popular ponen término a un socialismo equivocado de Salvador Allende, un hombre inocente,. La psiquiatra entrega a Simón  el ensayo Consolidation of Democracy in Chile: The role of the military factor, el cual califica como período de excepcionalidad el gobierno de la Junta de Augusto Pinochet para la normalización del quehacer de las instituciones, pues el Ejército, lejos de mantener una vocación por lo político, es actor vital de profundos cambios y elemento importante en la consolidación democrática mediante una transición pactada que conduce a la entrega del poder a Patricio Aylwin, en un clima de normalidad.  No podrá negarse, lee la psiquiatra a Fernández, que al llegar la democracia nos encontramos con un país cohesionado, economía sana, sistema institucional normado por la Constitución, nivel de seguridad adecuado y la mantención de la soberanía. Entre los aspectos negativos, sin duda, las violaciones a los derechos humanos han marcado la transición. El paciente acota que no sabe si Caldera reiteraría la posible apreciación de Andrés Bello de que la excepcionalidad en Santiago fue necesaria para la vuelta a la normalidad en democracia, sobre todo cuando se da cuenta que el autor del ensayo es Juan Emilio Cheire, a quien se imputan hechos vinculados con la Caravana de la Muerte, uno de los lastres de la dictadura de Cono Sur. La terapeuta, al final de la sesión, se pregunta si Bello hubiese estimulado la derrota de Allende, apoyado la dictadura y haber luchado por el fin de ésta y la vuelta a la democracia. El paciente no duda en responder afirmativamente.

Simón medita la interesante conversación con Esperanza Whiton, consultándole telefónicamente si calificar como fantasía el agradecimiento del pueblo a los militares venezolanos a raíz del derrocamiento de Pérez Jiménez y la actuación castrense para estimular que la gente tomara la calle hasta deponer a la dictadura de 10 años que nos mandaba, rebelión que Antonio Ledezma promovió contra la tiranía actual en febrero del 14 con la frase calle, calle y más calle. La psiquiatra responde que, habiéndole consultado su caso al Massachusetts General Hospital de Boston, en las conclusiones se asienta que Fernández no está enfermo, la enferma es Venezuela.

Pero, además, que la lejanía de Andrés Bello perjudicó a la Patria, beneficiando a los chilenos. Hay que revivirlo y traerlo a Caracas.

@LuisBGuerra   www.luisbeltranguerra.com

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