Nuestra posición.

 

Un cambio fundamental.

 

Hace menos de 30 días que asumió en nuevo gobierno en Argentina. Mucho más que un cambio de gobierno, lo que ha cambiado parece ser un régimen, por las implicancias de los primeros gestos del Presidente.

 

El presidente Macri tiene abierto varios frentes. Los más importantes parecen ser los que afectan a la economía y que todavía son inciertos, aunque el resultado de las primeras medidas permiten un cierto nivel de optimismo. Pero también es un enorme desafío la brecha entre sectores de la comunidad, que es popularmente conocida como “la grieta”, y que muestra posiciones difícilmente reconciliables.

 

Sin embargo, ya existe una decisión que ha producido un cambio fundamental, no sólo para la Argentina, sino para América Latina y que se refiere a su política exterior. Esa nueva actitud quedó evidenciada en la reunión del Mercosur, recientemente en Paraguay.

 

Cumpliendo sus promesas de campaña, Mauricio Macri eligió debutar en el campo internacional, frente a sus pares de Sudamérica, pero consciente de que daba señales al resto del mundo respecto a la nueva política argentina: confirmó allí, en presencia de la canciller venezolana, un giro de 180 grados con respecto al chavismo. Como dicen en la Casa Rosada, un simple “acto de sensatez”, que consistió en reclamarle al gobierno de Maduro la liberación de los presos políticos y promovió una declaración final que remarcara la necesidad de acogerse a la normativa de protección de los derechos humanos. En una frase aplicable también a la Argentina, señaló que la “democracia es una forma de vida, un pacto de convivencia entre personas que piensan distinto” y que las elecciones recientes en Venezuela eran un paso adelante.

 

La reacción de la canciller venezolana fue típica de alguien que ya no tiene argumentos, lo que hace rato le ocurre al chavismo.   

 

Posiblemente como una concesión a Dilma Roussef, no insistió en su posición inicial de pedir la suspensión del gobierno de Maduro, que difícilmente hubiera logrado, pero ya ha avisado que hay un cambio de época en la región. Su gesto generó la presión que todo el bloque consensuó sobre Venezuela y el silencio que imperó siempre en ese ambiente, se quebró con la letra sutil del comunicado conjunto.

 

Así como en Argentina un régimen populista ha sido sustituido por otro afín a la República, parece claro  que en América del Sur otros populismos atraviesan momentos  muy difíciles. Mientras el kirchnerismo ha perdido el poder, tanto Lula como Dilma transitan el momento más débil de su carrera política.

 

Vale la pena resaltar que esta nueva orientación del gobierno argentino, tiene muchos antecedentes. Ya en el 2003, Macri se había enfrentado a Hugo Cháves en un programa televisivo, con sus críticas al populismo. Y en un dato adicional, que confirma la decisión del gobierno argentino en cuanto a su política internacional, también es importante destacar que la nueva gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal ha ofrecido la Secretaría de Derechos Humanos al ex titular de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Santiago Cantón, de larga trayectoria, crítico acérrimo del chavismo venezolano, así como del “uso político” de los derechos humanos por parte del kircherismo.

 

Estamos frente a un cambio fundamental en la región.