Doce años de impunidad de Carlos Mesa y Evo Morales

 

CARLOS SÁNCHEZ BERZAÍN* 

 

Hace doce años se encontraba en plena ejecución el plan para terminar con el Gobierno democrático de Bolivia mediante una extensa conspiración y sedición interna e internacional, impulsada por el eje Caracas-La Habana, con violencia extrema, promovida con presencia de grupos armados nacionales y extranjeros, articulada internamente por el jefe cocalero Evo Morales y el dirigente campesino Felipe Quispe, que con la traición del vicepresidente Carlos Mesa lograron la renuncia forzada del Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.  Era el tercer intento de derrocamiento en menos de diez meses, pero en esta ocasión con la denominada "guerra del gas" resultó exitoso. El 17 de octubre de 2003 caía el Gobierno democrático y comenzaba la etapa que ha hecho de Bolivia una de las dictaduras del socialismo del siglo XXI liderado por el castrismo. Los exitosos conspiradores han logrado hasta ahora 12 años de poder e impunidad.

 

El argumento de la conspiración fue la oposición a la venta del gas boliviano a Estados Unidos a través e Chile, el "crimen de negociar con Chile" y la proclama de romper los vínculos hegemónicos con el imperialismo norteamericano y las empresas transnacionales. Carlos Mesa asumió la Presidencia el mismo día del derrocamiento y al día siguiente, cumpliendo con la conspiración, estableció la denominada "agenda de octubre" que proclama la defensa del gas y los hidrocarburos bolivianos, establecer una asamblea constituyente y enjuiciar al Presidente Sánchez de Lozada y los miembros de su gobierno. 

 

El 31 de octubre de 2003, por Decreto Supremo 27234 Mesa estableció "amnistía" para todos los autores de crímenes cometidos para y en el derrocamiento del Presidente Constitucional.  Esta norma, vigente hasta hoy, protege a Evo Morales, al propio Mesa y a centenas de miembros del actual gobierno (ministros, embajadores y funcionarios) que han confesado públicamente sus delitos y que los presentan a la opinión pública como "méritos para reclamar espacios de poder". Evo Morales en varias intervenciones públicas ha reivindicado y justificado la conspiración y el derrocamiento. Felipe Quispe ha escrito un libro y realizado entrevistas confesando la sedición, el alzamiento armado y  acciones criminales como "haber ordenado a sus bases, que tenían entrenamiento guerrillero del Ejército Guerrillero Túpac Katari (EGTK) a sacar las armas". Mesa -bajo denuncia de haber pedido y recibido dinero para ser candidato- busca el linchamiento de Sánchez de Lozada para mitigar su traición.

 

Los doce años que han pasado están marcados por la suplantación de la Constitución Política de la República de Bolivia por la Constitución del Estado Plurinacional de Evo Morales, que igual que en Venezuela y otros países de la órbita, han liquidado el estado de derecho, concentrado todos los poderes en manos del gobernante, convertido el sistema de justicia en el mecanismo de represión política, anulado la libertad de prensa, manipulado y multiplicado elecciones y referéndums para simular democracia. Bolivia es hoy un país con perseguidos, presos y exiliados políticos como resultado de las masacres de Evo Morales. Mesa fraguó el mecanismo legal para permitir el acceso de Evo Morales al poder y su permanencia indefinida, al mismo tiempo que forzó la persecución política judicializada de Sánchez de Lozada y su gobierno, cambiando fiscales, ordenando votaciones  y violando el debido proceso legal, hasta tener como presos políticos a los miembros del Alto Mando Militar que defendieron la democracia el año 2003 y que incluso cumplieron mando militar democrático bajo órdenes del propio Mesa.

 

Doce años después de la "guerra del gas" los contratos de Evo Morales con las transnacionales son más generosos y éstas pagan menos impuestos que los que estarían pagando con la ley de hidrocarburos de Sánchez de Lozada.  Los programas de producción de gas no se han cumplido y Bolivia está rezagada en exploración y explotación, ha perdido el mercado norteamericano y reducido sus posibilidades en los países vecinos. NO han "sembrado el gas" se lo han gastado!. Evo Morales ha llevado al país a records de deuda externa y deuda interna. Se ha retornado al sistema estatista y centralista, con éxito en ineficiencia y corrupción.  El boom de los precios internacionales ha sido liquidado en "desarrollismo populista" y el país se encamina a una crisis económica. Los cultivos de coca ilegal se han incrementado de 3.000 hectáreas a más de 40.000 y crecen la sospecha y las publicaciones internacionales de que Bolivia es hoy un narco estado.

 

Luego de doce años no se han aclarado los hechos y las responsabilidades que llevaron al derrocamiento del Presidente Sánchez de Lozada, porque los autores son acusadores, testigos, jueces y verdugos.  Las víctimas siguen siendo utilizadas por los conspiradores como medio de persecución política contra los derrocados.  Los autores gozan de amnistía, están en el poder y los defensores de la ley están perseguidos, exiliados y son presos políticos.  Bolivia es diferente, pero no mejor, se han perdido grandes oportunidades de desarrollo económico y social.  La seguridad y varios ámbitos estratégicos del país están intervenidos por el castrismo.  Evo Morales ha producido por lo menos 17 masacres sangrientas y ha superado con creces el número de muertos que causó y buscó hace 12 años para derrocar al Gobierno constitucional.

 

Quienes hace doce años usaron como justificativo para derrocar al Presidente Sánchez de Lozada, la "posibilidad de que el gas boliviano pase por Chile" o el falso argumento de que "se venda gas a Chile", han convertido hoy en motivo de movilización boliviana a partir del tema marítimo el buscar "una negociación con Chile".  Los golpistas y conspiradores de hace doce años que hicieron bandera de su enemistad con Chile y que como en el caso de Carlos Mesa y Evo Morales rompieron desde la presidencia toda posibilidad de negociar, hoy piden "negociación con Chile" y entusiasman a los bolivianos en una acción publicitaria y política.  Esto y más.... Son los 12 años de poder e  impunidad de Carlos Mesa y Evo Morales, pero que no son para siempre.

 

*Abogado y politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

 www.carlossanchezberzain.com

Publicado por Diario las Américas el Miercoles 14 de Octubre, 2015. 

 

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