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CELAC: mecanismo político del castrismo


Publicado por Diario Las Américas ene. 24 2014


CARLOS SÁNCHEZ BERZAIN/COLUMNISTA
 

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) fue anunciada el 23 de Febrero de 2010 en la XXI Cumbre del Grupo de Río, denominada Cumbre de la Unidad de América Latina y del Caribe, en Playa del Carmen (México), en base al Grupo de Rio y a la Cumbre de América Latina y del Caribe.

Se estableció que su proceso de constitución culmine en reuniones de Venezuela (2010) y Chile (2012). Anunciaron su creación "con vocación de promover la cooperación entre los mecanismos subregionales y al abrigo de principios como el respeto al derecho internacional, la igualdad soberana de los estados, el no uso ni amenaza del uso de la fuerza y la promoción de la democracia y los derechos humanos".

La CELAC se constituyó oficialmente en la reunión de Caracas (2011), donde se adoptaron documentos entre los que destacan la Declaración de Caracas y el Plan de Acción. Sucedió bajo la dirección de Hugo Chávez, a quien Prensa Latina declara como "uno de sus máximos inspiradores".

Desde los medios de información de la dictadura castrista se considera a la CELAC como "un foro que se consolida como instrumento de concertación y defensa de la identidad, las aspiraciones y la cultura regionales, con una visión humanista".

Su inspiración se atribuye a Hugo Chávez, a Luis Ignacio Lula da Silva, que como presidente de Brasil promovió la Cumbre de Costa do Suípe en 2008, y a Cuba, que se sumó al Grupo de Río para hacer natural su presencia en la entidad a crear.

Los entusiastas fueron los gobernantes de Ecuador, Bolivia y Nicaragua como parte activa de las dictaduras del siglo XXI y los estados miembros de Petrocaribe alentados con el petróleo venezolano.

Los discursos y declaraciones de los líderes de los países del denominado Socialismo del siglo XXI en el proceso de creación e impulso de la CELAC, la declaran "antiimperialista" y establecen la "oposición a medidas unilaterales y extraterritoriales como el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba y a las evaluaciones y certificaciones que emiten algunos países desarrollados" como ser las de lucha contra el narcotráfico o de respeto a los derechos humanos, en las que obviamente los Gobiernos de Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua resultan reiteradamente puestos en evidencia.

Estas posiciones políticas han sido llevadas a declaraciones del propio foro.

Resulta evidente el hecho de que la creación e impulso a la CELAC es parte de la estrategia de la dictadura castrista de "normalización" internacional, al punto de haber logrado que en la Primera Cumbre en Santiago de Chile (enero 2013) se entregue la presidencia pro témpore del mecanismo al dictador cubano Raúl Castro, y que la próxima semana se celebre la Segunda Cumbre de la CELAC en Cuba.

Además, el mecanismo estableció en Caracas que "la presidencia pro témpore estará asistida por una TROIKA compuesta por el estado que ostenta la presidencia, por el que lo precedió y por el que lo sucederá" (de esta manera el dictador Castro dirige la entidad prácticamente desde su creación).

Frente a esta realidad y ante la inexplicable adhesión de los gobiernos democráticos de América Latina y del Caribe, sólo resta recordar a éstos y al Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) que estarán en la Cumbre de La Habana, que la Carta Democrática Interamericana -que están obligados a cumplir- establece que "los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla"; y que "la democracia es indispensable para el ejercicio efectivo de las libertades fundamentales y los derechos humanos...".

Las acciones de la CELAC están lejos de tener efectos serios en el ámbito de la integración, la economía, el comercio, la tecnología o en la vida práctica de los pueblos, ya que todas sus declaraciones son sólo artificios frente a los tratados de libre comercio que prosperan de mano de la libertad y la democracia en la región. Sin embargo, la propaganda y los efectos políticos inmediatos de esta prestidigitación llamada CELAC, importan a la sobrevivencia de la dictadura que -como queda demostrado- ha creado y opera la entidad como un mecanismo político del castrismo.

 

*Abogado y politólogo. Es director del Interamerican Institute for Democracy

 www.carlossanchezberzain.com