AHORA, VENEZUELA!

Guillermo Lousteau*

 

Quienes creemos que la socialismo del siglo XXI estaba en retirada, esperábamos como punto de inflexión, las elecciones de Argentina. A partir de este resultado y la derrota del kirchnerismo, América Latina puede emprender un camino inverso al que inició Hugo Chávez.

Si hiciera falta alguna comprobación, sugiero comparar la situación de hace 5 años del chavismo y sus cómplices (Correa, Morales, Ortega) con la actual.

El caso de Cristina Kirchner, que compartía esa ideología, pero no pudo controlar las instituciones democráticas, como el Poder Judicial y la prensa libre, muestra la importancia de defenderlas. Fue esa la razón por la cual no pudo eternizarse en el poder.

  

Ahora, toda posibilidad de chavismo en la Argentina ha quedado sepultada. Tanto el presidente electo, Mauricio Macri, como su prestigiosa Ministro de Relaciones Ezxteriores, han declarado su intención de promover sanciones contra el gobierno de Maduro por su violación a los derechos humanos y la desaparición de los elementos esenciales de la democracia, ante los organismos regionales, OEA, Mercosur y Unasur. Rafael Correa ha afirmado que no intentará su reelección y dejará el gobierno en el 2017.

 

Sin Venezuela, Ecuador y Argentina, con cuyo gobierno electo ya se ha enfrentado, las perspectivas de Morales no son precisamente promisorias. Sólo podrá apoyarse en la relativa falta de visibilidad que tiene su gobierno, para las instituciones que se preocupan por la democracia.

 

Ahora, viene Venezuela. Las elecciones inmediatas pueden ser el final de un gobierno a todas luces dictatorial, si es que las previsiones y encuestas reflejan, aunque sea relativamente, la opinión electoral. Y en ese esquema, ignorar la última y sospechosa encuesta de Luis Vicente León, sobre un increíble repunta del gobierno venezolano. No es la primera vez que León adopta una posición interesada y poco creíble en vísperas de elecciones.

  

Es posible, que en virtud del distorsionado sistema de circunscripciones, una mayoría electoral no se refleje en la cantidad de asambleístas elegidos. Y que Maduro puede mantener una mayoría. Pero habrá perdido su presunta legitimidad basada exclusivamente en alegar que tienen una mayoría de sus electoras. Y será un paso más, en su camino inevitable hacia el olvido.

 

(*) Miembro del Consejo Directivo del Interamerican Institute for Democracy, y ex Presidente de la misma institución.